Se dejan de fabricar
Los modelos de siempre se discontinúan, y los repuestos y técnicos son cada vez más difíciles de conseguir.
Para cajas de bancos, cooperativas y financieras
Kalculatr reemplaza la sumadora de papel de cada caja por una en la PC que el cajero ya usa. Funciona igual, no necesita rollos ni pilas, y le da a la entidad lo que el papel nunca tuvo: cada movimiento guardado, encadenado y visible en vivo.
Pruébela: tipee un número y +, y cierre con Enter.
El problema
Durante décadas fue la herramienta del cajero. Hoy, para la entidad, es un equipo más que comprar, mantener y reponer, y una evidencia que se pierde con el papel.
Los modelos de siempre se discontinúan, y los repuestos y técnicos son cada vez más difíciles de conseguir.
Una por caja, más rollos de papel, cintas de tinta y reparaciones. Un gasto que se repite en cada sucursal.
Y se quedan sin carga en medio del turno, justo cuando hay fila en la caja.
Lo que se suma no llega a ningún sistema: hay que transcribirlo, fotografiar la cinta o archivar papel.
La diferencia
Evidencia para auditoría
Cada línea de la cinta lleva la huella (un hash) de la línea anterior. Si alguien cambia un monto, borra una línea o la mueve, todas las huellas que siguen dejan de coincidir. Y el servidor guarda su propia copia, que solo admite agregar.
Las huellas se calculan acá mismo, con el mismo código que usan las cajas.
Supervisión
El supervisor ve la cinta de cada caja mientras el cajero opera, quién está en sesión y un semáforo de conexión. Desde el mismo panel crea cajeros, genera sus PIN y revisa la cinta completa de cualquier día.
Lo que gana la entidad
La PC de la caja hace de sumadora. No hay que comprar, reparar ni reponer equipos, rollos, tintas o pilas en cada sucursal.
El supervisor ve cada caja mientras se opera. Una diferencia se detecta cuando ocurre, no recién en el arqueo del cierre.
Cada cajero entra con su PIN. En la cinta queda quién operó, de qué hora a qué hora.
Se usa como la sumadora que ya conocen: primero el número, después la operación, con el teclado numérico. Hasta suena igual.
Movimientos numerados con su total, y la cinta completa de cualquier caja y día lista para imprimir, guardar en PDF o pasar a una planilla.
Sin internet sigue operando y envía la cinta cuando vuelve la conexión. El cajero no hace nada.
Cómo empieza
El supervisor genera un código de 8 números en el panel y se tipea una sola vez en la PC de la caja.
Cada uno recibe su PIN. Entra en cualquier caja de su supervisor, y la sesión se cierra sola si se va.
Desde ese momento cada línea llega al panel. Se imprime, se exporta a planilla o se revisa cualquier día.
La calculadora completa, en su navegador. La cinta queda solo en su PC.
Quiero usarla
Déjenos sus datos y le escribimos para coordinar una prueba con su equipo. La propuesta se envía al contacto según la cantidad de cajas.
Sí. El cajero usa la calculadora en la PC de su caja, con el teclado numérico, igual que la sumadora. La entidad deja de comprar y mantener sumadoras, rollos, cintas de tinta y pilas.
No. Funciona como la sumadora de papel: primero el número y después la operación, con totales, subtotales y cortes de movimiento. Lo único nuevo es entrar con su PIN al empezar el turno.
No para cobrar. La caja sigue sumando, guarda la cinta en la PC y la envía al servidor cuando vuelve la conexión. Si se instala en la red del local, ni siquiera depende de internet.
Se activa otra PC con un código nuevo y sigue la cinta del día donde la dejó el servidor. La PC anterior queda afuera sola.
No. Se abre en el navegador y, si quiere, se instala como aplicación con un clic, en las PC que ya tiene.
En su servidor, en la red del local, o en uno en la nube con HTTPS. La base se respalda todos los días.
La propuesta se envía al contacto según la cantidad de cajas: déjenos sus datos.